Kaṭha Upaniṣad · 1.2.12
तं दुर्दर्शं गूढमनुप्रविष्टं गुहाहितं गह्वरेष्ठं पुराणम् । अध्यात्मयोगाधिगमेन देवं मत्वा धीरो हर्षशोकौ जहाति
taṃ durdarśaṃ gūḍhamanupraviṣṭaṃ guhāhitaṃ gahvareṣṭhaṃ purāṇam | adhyātmayogādhigamena devaṃ matvā dhīro harṣaśokau jahāti
A ese (Ātman) difícil de ver, oculto, que ha penetrado en lo secreto, situado en la caverna (del corazón), que mora en lo profundo, el Antiguo — conociéndolo mediante el yoga del autoconocimiento, el sabio abandona alegría y pena.
Este verso describe la naturaleza esquiva del Ātman y el método para realizarlo. Yama instruye a Nachiketas sobre cómo el Ser permanece oculto incluso estando presente en todo momento.
El Ātman es durdarśa (difícil de ver) — no por estar lejos, sino porque es tan cercano que se pasa por alto. Es el ojo que no puede verse a sí mismo, el testigo que no puede ser testificado. Es gūḍha (oculto, secreto), no visible para los sentidos ordinarios ni para la mente discursiva.
Guhāhita — situado en la caverna del corazón. Las Upaniṣads frecuentemente localizan el Ātman en el hṛdaya-guhā, la caverna del corazón. No es el corazón físico, sino el centro más íntimo de la consciencia. Gahvareṣṭha refuerza esta interioridad: mora en lo más profundo, lo más recóndito.
Purāṇa — el Antiguo. El Ātman no tiene origen temporal; es anterior a toda creación, a todo tiempo. Es eterno no en el sentido de duración infinita, sino de trascendencia del tiempo mismo.
El método revelado es adhyātma-yoga — el yoga del autoconocimiento, la disciplina de volver la atención hacia dentro. El término anticipa el uso posterior de yoga como práctica sistemática. El fruto de este conocimiento es extraordinario: harṣa-śokau jahāti — el sabio abandona tanto la alegría como la pena. No es insensibilidad sino ecuanimidad nacida de la comprensión de que el Ser real está más allá de los pares de opuestos.