Kaṭha Upaniṣad · 1.2.18
न जायते म्रियते वा विपश्चिन्नायं कुतश्चिन्न बभूव कश्चित् । अजो नित्यः शाश्वतोऽयं पुराणो न हन्यते हन्यमाने शरीरे
na jāyate mriyate vā vipaścin nāyaṃ kutaścin na babhūva kaścit | ajo nityaḥ śāśvato'yaṃ purāṇo na hanyate hanyamāne śarīre
El conocedor no nace ni muere; no vino de ningún lugar ni llegó a ser algo. No nacido, eterno, permanente, antiguo — no es destruido cuando el cuerpo es destruido.
Este célebre verso, que reaparece casi idéntico en la Bhagavad Gītā (2.20), establece la naturaleza indestructible del Ātman. Es uno de los textos fundamentales de la metafísica india.
Vipaścit — el conocedor, el que posee sabiduría (vipas). El Ātman no es algo inerte sino consciencia pura. Na jāyate na mriyate — no nace ni muere. El nacimiento implica un comienzo; la muerte, un fin. El Ātman está fuera de esta secuencia temporal.
Nāyaṃ kutaścit — no vino de ningún lugar. La existencia del Ātman no es el resultado de ninguna causa. Aquí se niega tanto la creación como la transformación (pariṇāma). Si viniera de algo, sería un efecto y por tanto perecedero.
Na babhūva kaścit — no llegó a ser nada. El Ātman no evoluciona ni se convierte en otra cosa. Es inmutable (nirviśeṣa). Los cinco predicados que siguen refuerzan esta enseñanza:
- Aja — no nacido, sin origen
- Nitya — eterno, existente en todo tiempo
- Śāśvata — permanente, inmutable
- Purāṇa — antiguo, anterior a todo
Na hanyate hanyamāne śarīre — no es destruido cuando el cuerpo es destruido. Esta afirmación separa definitivamente al Ātman del cuerpo. La muerte del cuerpo no afecta al Ser, como romper una vasija no destruye el espacio contenido en ella.
La implicación práctica es liberadora: si el Ser real no puede morir, el miedo fundamental a la muerte carece de base real. Nachiketas, que llegó al reino de la Muerte, recibe la enseñanza de que la muerte no toca lo esencial.