Kaṭha Upaniṣad · 1.2.19
हन्ता चेन्मन्यते हन्तुं हतश्चेन्मन्यते हतम् । उभौ तौ न विजानीतो नायं हन्ति न हन्यते
hantā cenmanyate hantuṃ hataścenmanyate hatam | ubhau tau na vijānīto nāyaṃ hanti na hanyate
Si el que mata piensa que mata, o si el matado piensa que es matado — ambos no comprenden. Este (Ātman) ni mata ni es matado.
Este verso, también presente en la Bhagavad Gītā (2.19), revela una verdad desconcertante que trasciende la moral convencional. No es una justificación de la violencia sino una enseñanza metafísica sobre la naturaleza del Ser.
Hantā — el que mata, el agente de la acción. Hata — el matado, quien recibe la acción. El verso afirma que ambos están en el error si piensan que el acto de matar o morir afecta al Ātman.
Ubhau tau na vijānītaḥ — ambos no conocen, ambos carecen de verdadero discernimiento (vijñāna). Su error no es moral sino ontológico: confunden el cuerpo con el Ser.
Nāyaṃ hanti na hanyate — Este no mata ni es matado. El Ātman, siendo acción pura de consciencia sin modificación, no puede ser agente ni objeto de ninguna acción. Matar y ser matado son modificaciones del cuerpo-mente, no del Ātman.
La enseñanza no promueve la indiferencia ética. En el contexto upanishádico, el propósito es liberador: disolver la identificación con el cuerpo que genera miedo y apego. Quien comprende que su Ser real está más allá de la muerte, vive sin el terror fundamental que condiciona la existencia ordinaria.
En el yoga, esta comprensión se refleja en la práctica de sākṣī-bhāva — cultivar la actitud de testigo. El practicante observa las acciones del cuerpo-mente como eventos que no tocan su naturaleza esencial. No es disociación psicológica sino reconocimiento directo de lo que siempre ha sido verdad.