Kaṭha Upaniṣad · 2.3.17

अङ्गुष्ठमात्रः पुरुषोऽन्तरात्मा सदा जनानां हृदये संनिविष्टः । तं स्वाच्छरीरात्प्रवृहेन्मुञ्जादिवेषीकां धैर्येण । तं विद्याच्छुक्रममृतं तं विद्याच्छुक्रममृतमिति

aṅguṣṭhamātraḥ puruṣo'ntarātmā sadā janānāṃ hṛdaye saṃniviṣṭaḥ | taṃ svāccharīrātpravṛhenmuñjādiveṣīkāṃ dhairyeṇa | taṃ vidyācchukramamṛtaṃ taṃ vidyācchukramamṛtamiti

Del tamaño de un pulgar, el Puruṣa, el Ser interno, está siempre situado en el corazón de los seres. A él debe extraerse del propio cuerpo con firmeza, como el tallo de la hierba muñja. Conózcalo como puro e inmortal — conózcalo como puro e inmortal.

Este verso concluye la Kaṭha Upaniṣad con una imagen extraordinaria que combina la inmensidad del Puruṣa con una localización concreta y una instrucción práctica.

Aṅguṣṭha-mātra — del tamaño de un pulgar. Esta medida aparece en varias Upaniṣads y no debe entenderse literalmente. El pulgar representa la esencia concentrada: el Ser infinito se hace accesible en el espacio del corazón. Es una concesión a la mente que necesita un punto de enfoque.

Antara-ātmā — el Ser interno, el alma interior. Hṛdaye saṃniviṣṭaḥ — firmemente establecido en el corazón. El Puruṣa no visita ocasionalmente; está siempre (sadā) presente en todos los seres (janānām).

Svāt śarīrāt pravṛhet — debe ser extraído del propio cuerpo. La imagen es sorprendente: como quien separa con cuidado el tallo interior de la hierba muñja de su cubierta externa. El proceso requiere dhairya — firmeza, paciencia, coraje.

Esta “extracción” no es física sino cognitiva: es el discernimiento (viveka) que separa el Ser de sus envolturas — cuerpo, prāṇa, mente, intelecto. El yogui aprende a reconocer: “Yo no soy el cuerpo, yo no soy la mente — soy el testigo de todo esto”.

Taṃ vidyāt śukram amṛtam — conózcalo como puro e inmortal. La repetición al final del verso (iti) marca la conclusión de la Upaniṣad. El conocimiento directo (vidyā) del Puruṣa como luminoso (śukra) e inmortal (amṛta) es la meta de todo el diálogo entre Yama y Nachiketas.

El joven que llegó al reino de la Muerte buscando saber qué hay más allá, recibe la respuesta definitiva: el Ser que ya está en tu corazón es inmortal. No hay que ir a ninguna parte; hay que conocer lo que ya eres.