Kaṭha Upaniṣad · 2.3.1

ऊर्ध्वमूलोऽवाक्शाख एषोऽश्वत्थः सनातनः । तदेव शुक्रं तद्ब्रह्म तदेवामृतमुच्यते । तस्मिंल्लोकाः श्रिताः सर्वे तदु नात्येति कश्चन

ūrdhvamūlo'vākśākha eṣo'śvatthaḥ sanātanaḥ | tadeva śukraṃ tadbrahma tadevāmṛtamucyate | tasmiṃllokāḥ śritāḥ sarve tadu nātyeti kaścana

Con raíces arriba y ramas abajo, este Aśvattha es eterno. Eso es lo puro, eso es Brahman, eso es llamado lo inmortal. En él descansan todos los mundos; nadie lo trasciende.

La imagen del árbol invertido es una de las más poderosas de la literatura upanishádica, retomada célebremente en la Bhagavad Gītā (capítulo 15).

Ūrdhva-mūla — con raíces arriba. El árbol del mundo tiene su raíz en lo alto, en Brahman, la realidad suprema. Las raíces son el origen; colocarlas arriba invierte la perspectiva ordinaria: lo supremo no está abajo (en la tierra) sino arriba (en la trascendencia).

Avāk-śākha — con ramas hacia abajo. Las ramas de este árbol se extienden hacia abajo, hacia la manifestación. Son los mundos, los seres, las experiencias — todo lo que conocemos como “creación”.

Aśvattha — la higuera sagrada (Ficus religiosa), el árbol bodhi bajo el cual el Buddha alcanzó la iluminación. Etimológicamente puede interpretarse como “a-śva-ttha” — lo que no permanecerá hasta mañana, lo impermanente. Paradójicamente, este árbol impermanente es sanātana — eterno. La manifestación cambia continuamente pero el proceso mismo es sin principio ni fin.

Tad eva śukram — Eso es lo puro, lo luminoso. Tad brahma — Eso es Brahman. Tad eva amṛtam — Eso es lo inmortal. Triple identificación que apunta a la raíz del árbol: Brahman.

Tasmin lokāḥ śritāḥ sarve — en Él descansan todos los mundos. Todo lo manifestado depende de Brahman para su existencia. Tadu nātyeti kaścana — nadie va más allá de Él. Brahman es el límite absoluto; no hay realidad más allá.

Para el yogui, contemplar este árbol invertido es recordar que la fuente de todo está “arriba” — no en el sentido espacial sino en el sentido de lo más sutil, lo más interior, lo más esencial.