Kaṭha Upaniṣad · 2.1.11
मनसैवेदमाप्तव्यं नेह नानास्ति किंचन । मृत्योः स मृत्युं गच्छति य इह नानेव पश्यति
manasaivedamāptavyaṃ neha nānāsti kiṃcana | mṛtyoḥ sa mṛtyuṃ gacchati ya iha nāneva paśyati
Por la mente sola debe comprenderse esto: no hay aquí multiplicidad alguna. De muerte en muerte va quien ve aquí diferencia.
Este verso refuerza y profundiza el mensaje del anterior, enfatizando tanto el método como la realización.
Manasā eva idam āptavyam — por la mente sola debe ser alcanzado/comprendido. El conocimiento del Brahman no se obtiene por rituales externos, peregrinajes o acumulación de méritos. Es un reconocimiento directo que ocurre en la mente purificada. Manas aquí no es la mente dispersa ordinaria sino la mente unificada, concentrada, preparada por la práctica.
Na iha nānā asti kiṃcana — no hay aquí multiplicidad alguna, ni siquiera la más mínima. La declaración es absoluta: la diversidad que percibimos es aparente, no real. No es que haya “algo de unidad” mezclada con diversidad; la multiplicidad simplemente no existe en el nivel último de la realidad.
Mṛtyoḥ sa mṛtyuṃ gacchati — de muerte en muerte va. La repetición de esta advertencia en versos consecutivos subraya su importancia. La percepción de separación no es un error filosófico menor sino la causa misma del sufrimiento y la mortalidad.
Śaṅkara comenta que antes de alcanzar este conocimiento de unidad, la mente debe ser purificada por las escrituras y el maestro, comprendiendo: “Solo existe Brahman, nada más”. Cuando esto se realiza, la ignorancia — causa de la percepción de diferencia — es destruida.
El yoga es precisamente esta purificación de la mente. Las prácticas de pratyāhāra (retracción sensorial), dhāraṇā (concentración) y dhyāna (meditación) preparan la mente para este reconocimiento directo. La meta no es crear algo nuevo sino remover lo que oscurece la visión de lo que siempre fue verdad.