Appamādavagga · La vigilancia · Gāthā 28
Appamādena maghavā, devānaṃ seṭṭhataṃ gato; appamādaṃ pasaṃsanti, pamādo garahito sadā.
appamādena maghavā, devānaṃ seṭṭhataṃ gato; appamādaṃ pasaṃsanti, pamādo garahito sadā.
Por la vigilancia, Maghavā llegó a ser el jefe de los dioses. La vigilancia siempre es alabada; la negligencia siempre es censurada.
Maghavā es Indra, el rey de los dioses en la cosmología védica y budista. La referencia es notable: incluso el jefe de los devas llegó a su posición por appamāda, por la práctica diligente de virtud y atención. La posición elevada no es herencia ni gracia arbitraria; es el resultado de un desarrollo genuino.
Appamādaṃ pasaṃsanti — la vigilancia siempre es alabada: pasaṃsanti es “alaban, elogian” — todos los que ven claramente, en todas las tradiciones, reconocen el valor de la atención sostenida. Es uno de los denominadores comunes de toda enseñanza contemplativa auténtica.
Pamādo garahito sadā — la negligencia siempre es censurada: garahito implica reproche no personal sino reconocimiento de que la negligencia produce resultados que todos lamentarían. No es juicio moral sino descripción de consecuencias.
La inclusión de Maghavā sugiere que la práctica de la atención no es solo para humanos ni solo para monjes: opera en todos los niveles de existencia. Quien cultiva la vigilancia, sea cual sea su condición, se eleva. Quien cae en la negligencia, sea cual sea su posición, desciende.