Sahassavagga · El millar · Gāthā 107
Yo ca vassasataṃ jantu, aggiṃ paricare vane; ekañca bhāvitattānaṃ, muhuttamapi pūjaye; sā yeva pūjanā seyyo, yañce vassasataṃ hutaṃ.
Yo ca vassasataṃ jantu, aggiṃ paricare vane; ekañca bhāvitattānaṃ, muhuttamapi pūjaye; sā yeva pūjanā seyyo, yañce vassasataṃ hutaṃ.
Aunque alguien mantuviera el fuego sagrado en el bosque durante cien años, rendir homenaje incluso por un momento a un ser que se ha cultivado es mejor que cien años de esa devoción.
Vassasataṃ aggiṃ paricare vane — mantener el fuego sagrado en el bosque durante cien años: el mantenimiento del agnihotra (fuego sagrado) era una de las prácticas más importantes del brahmanismo védico. Un siglo de esta práctica representa la devoción máxima del sistema ritual.
Este verso es significativo por su contexto histórico: el Buda surgió en un mundo donde el brahmanismo y sus rituales eran la religión dominante. Al afirmar que un momento de reverencia al ser iluminado supera cien años de mantenimiento del fuego sagrado, está haciendo una declaración sobre la superioridad del camino contemplativo interior.
No es una crítica destructiva sino una reorientación. El fuego que realmente importa es el fuego del conocimiento que purifica la mente, no el fuego físico que purifica ritualmente.
La estructura del verso es casi idéntica al anterior (106), usando la misma comparación con diferente forma de devoción externa. La insistencia pedagógica subraya la importancia de la enseñanza.