Kodhavagga · La ira · Gāthā 230
Nikkhaṃ jambonadasseva, ko taṃ ninditumarahati; devāpi naṃ pasaṃsanti, brahmunāpi pasaṃsito.
Nikkhaṃ jambonadasseva, ko taṃ ninditumarahati; devāpi naṃ pasaṃsanti, brahmunāpi pasaṃsito.
¿quién es digno de censurarlo? Como una moneda de oro del río Jambū — incluso los dioses lo alaban, incluso Brahma lo alaba.
Nikkhaṃ jambonadasseva — como una moneda de oro del río Jambū: el oro del Jambūnada era considerado el más puro de la India antigua, procedente del mítico río Jambū en la isla de Jambūdvīpa. El ser alabado por los sabios es como ese oro puro.
Ko taṃ ninditumarahati — ¿quién es digno de censurarlo?: la pregunta retórica establece la invulnerabilidad a la censura del ser genuinamente puro. No es que no pueda ser censurado (cualquiera puede serlo, versos 227-228) sino que nadie es digno de censurarlo.
Devāpi naṃ pasaṃsanti brahmunāpi pasaṃsito — incluso los dioses y Brahma lo alaban: la alabanza de los dioses y de Brahma es la confirmación cósmica de la pureza. El ser humano que ha desarrollado sabiduría y virtud recibe reconocimiento no solo humano sino celestial.
El cierre de esta subsección (227-230) es equilibrado: la censura universal es inevitable (227-228), pero la alabanza de los sabios y los dioses es el indicador fiable (229-230). No buscar la aprobación de todos; valorar la de los que saben.