Nāgavagga · El elefante · Gāthā 325

Yo dhammaṁ adeepaṁ sambuddhaṁ, padesu anupādiyā; Sikkhitvā patipajjāti, bhāraṁ so nissatī dhuranti.

Yo dhammaṁ adeepaṁ sambuddhaṁ, padesu anupādiyā; sikkhitvā patipajjāti, bhāraṁ so nissatī dhuranti.

Quien comprende el Dhamma profundo, perfectamente despertado, sin apegarse a los fragmentos, quien practica tras entrenarse, ese deja atrás la carga.

Padesu anupādiyā — sin aferrarse a las partes. El Dhamma es un todo, pero la mente tiende a fragmentarlo: “esto es lo importante, aquello es secundario”. Esa fragmentación es otra forma de apego.

El yogui que ve la totalidad no se pierde en detalles. Cada parte contiene el todo; cada práctica es completa en sí misma.