Sabiduría y lo recto·Capítulo 7·Versículo 8

ט֛וֹב אַחֲרִ֥ית דָּבָ֖ר מֵרֵאשִׁית֑וֹ ט֥וֹב אֶרֶךְ־ר֖וּחַ מִגְּבַהּ־רוּחַ

Mejor es el fin del asunto que su principio; mejor es el paciente que el altivo.

Éqev davar (אַחֲרִית דָּבָר) — el fin de una cosa — es mejor que su inicio (rosh). Y érek ruach (אֶרֶךְ רוּחַ) — el de largo aliento, el paciente — es mejor que gavah (גַּבַהּ) — el altivo, el inflado.

Érek ruach es literalmente “largo de espíritu/aliento”: la paciencia como extensión del aliento, como prāṇāyāma aplicado a la vida entera. No es pasividad sino la capacidad de esperar sin contraerse. En sánscrito, dhṛti (धृति) — la constancia, la firmeza — es una de las cinco siddhi de la sabiduría (YS I.30). El que respira largo, ve el fin.