Dvitīyopadeśaḥ (Prāṇāyāma) · Verso 39
यथा सिंहो गजो व्याघ्रो भवेद्वश्यः शनैः शनैः | तथैव सेवितो वायुरन्यथा हन्ति साधकम्
yathā siṃho gajo vyāghro bhaved vaśyaḥ śanaiḥ śanaiḥ | tathaiva sevito vāyur anyathā hanti sādhakam
Así como el león, el elefante y el tigre son domesticados gradualmente, del mismo modo el aliento debe ser controlado gradualmente; de lo contrario destruye al practicante.
Este verso contiene una de las advertencias más importantes del texto sobre prāṇāyāma. Svātmārāma compara el prāṇa con animales salvajes poderosos: el león (siṃha), el elefante (gaja) y el tigre (vyāghra). Estos animales pueden ser domesticados, pero solo śanaiḥ śanaiḥ — “muy gradualmente”.
La frase anyathā hanti sādhakam es inequívoca: “de lo contrario mata/destruye al practicante”. El prāṇa mal manejado no simplemente deja de funcionar; activamente daña al yogui. Esto puede manifestarse como desequilibrios físicos, mentales o energéticos.
Los comentaristas clásicos enumeran los peligros de la práctica incorrecta: tos, asma, dolor de cabeza, dolor en ojos y oídos, y diversos desequilibrios del sistema nervioso. Más sutilmente, puede causar agitación mental, ansiedad o incluso psicosis en casos extremos.
La implicación práctica es clara: el prāṇāyāma debe desarrollarse con paciencia, incrementando la duración y la intensidad muy gradualmente a lo largo de meses y años, no días o semanas. La prisa es el enemigo del progreso real en esta ciencia.