अष्टावक्र

Aṣṭāvakra

personaje

El sabio «de ocho curvas». Según el relato del Mahābhārata (Vana Parva), su padre Kahoda, ofendido porque el niño recitaba el Veda desde el vientre corrigiendo sus errores, lo maldijo a nacer torcido en ocho lugares. Adolescente y deformado, entró en la corte de Janaka, derrotó en debate a Vandin y recibió en baño sagrado la dignidad de su saber. El contraste es el punto: el cuerpo más desviado de la norma portó la visión más directa, como si la enseñanza quisiera mostrarse —en carne— contra toda identificación con la forma.

Su nombre queda unido a la Aṣṭāvakra-gītā, el diálogo con el rey Janaka: quizá el texto más radical del no-dualismo sánscrito. Sin etapas, sin prácticas preparatorias largas, Aṣṭāvakra habla desde el reconocimiento: no hay pureza que ganar ni impureza que perder; «eres conciencia pura», repite, «el testigo, siempre libre» (1.11 y ss.). La Gītā no organiza un camino: quita el supuesto de que haya un camino para llegar a donde ya se está.

En la historia del yoga su figura funciona como contrapeso de las literaturas técnicas: junto a manuales de práctica meticulosos, la voz de Aṣṭāvakra recuerda que la libertad no se fabrica. Por eso tantos ṛṣis posteriores la citan como espejo donde comprobar si el propio entender sigue de pie. Véase atman, brahman, jnani y svarupa.