Yamakavagga · Los pares · Gāthā 9

Anikkasāvo kāsāvaṃ, yo vatthaṃ paridahessati; aparato dhammadhammena, na so kāsāvamarahati.

anikkasāvo kāsāvaṃ, yo vatthaṃ paridahessati; aparato dhammadhammena, na so kāsāvamarahati.

Quien, manchado de impurezas internas, viste la túnica azafranada, sin dominio de sí mismo y sin veracidad, es indigno de esa vestidura sagrada.

Un verso directo sobre la autenticidad espiritual. Kāsāva — la túnica azafranada — es el emblema externo del renunciante, del monje budista. Pero si el portador de esa vestidura no ha trabajado sus kasāva internos (las impurezas: codicia, odio, ilusión), el símbolo externo se convierte en farsa.

El contraste es explícito: anikkasāvo (quien no ha purificado sus manchas internas) frente a la kāsāva (vestidura de color puro). La ropa azafranada no confiere pureza; solo la revela o la delata como ausente.

Este principio tiene aplicación universal más allá del monasticismo budista: cualquier símbolo espiritual adoptado sin la transformación interna correspondiente se convierte en un obstáculo adicional, porque da la ilusión del camino sin el trabajo real. El mala de cuentas, la ropa de yoga, los libros de filosofía en la estantería: ninguno sustituye la práctica genuina.

Dhammadhammena — el camino del Dhamma — implica coherencia entre lo interno y lo externo. El camino auténtico no tiene brecha entre lo que se cree y lo que se vive.