Paṇḍitavagga · El sabio · Gāthā 84

Na attahetu na parassa hetu, na puttamicche na dhanaṃ na raṭṭhaṃ; na iccheyya adhammena samiddhimattano, sa sīlavā paññavā dhammiko siyā.

Na attahetu na parassa hetu, na puttamicche na dhanaṃ na raṭṭhaṃ; na iccheyya adhammena samiddhimattano, sa sīlavā paññavā dhammiko siyā.

Por sí mismo ni por otro, no desea hijos, riqueza ni reino; no desearía su propio éxito por medios ilegítimos. Tal persona es virtuosa, sabia y justa.

Na attahetu na parassa hetu — ni por sí mismo ni por otro: el ámbito de este ideal ético es total. No solo el egoísmo directo sino también el egoísmo vicario — por mi familia, mi grupo, mis seguidores — queda incluido en la renuncia.

Na puttamicche na dhanaṃ na raṭṭhaṃ — no desea hijos, riqueza ni reino: los tres objetos más valorados en la sociedad india antigua. El que no los desea con apego compulsivo tiene una libertad radical.

Na iccheyya adhammena samiddhimattano — no desearía su propio éxito por medios ilegítimos: no solo que no dañe a otros por codicia, sino que no desearía ni su propio éxito si el precio es la traición al Dhamma. Este es el estándar ético más exigente.

Sa sīlavā paññavā dhammiko siyā — tal persona es virtuosa, sabia y justa: los tres pilares se unifican. Virtud en la conducta, sabiduría en la comprensión, justicia en la orientación. El ideal no es ascetismo por negación sino libertad por no-apego.