Sahassavagga · El millar · Gāthā 105
Neva devo na gandhabbo, na māro saha brahmunā; jitaṃ apajitaṃ kayirā, tathārūpassa jantuno.
Neva devo na gandhabbo, na māro saha brahmunā; jitaṃ apajitaṃ kayirā, tathārūpassa jantuno.
Ni un dios, ni un gandharvo, ni Māra junto con Brahma podría hacer que ese ser pierda su victoria.
Neva devo na gandhabbo — ni un dios ni un gandharvo: los deva son los dioses del panteón budista. Los gandhabba son seres celestes, músicos del cielo. Seres poderosos pero inferiores al arahant en términos de realización.
Na māro saha brahmunā — ni Māra junto con Brahma: el señor de la muerte y la ilusión junto con la divinidad suprema del panteón brahmánico. La combinación de las dos fuerzas más poderosas del cosmos no podría quebrar la victoria interior.
Jitaṃ apajitaṃ kayirā — hacer que pierda su victoria: apajita es lo contrario de jita. La victoria sobre el yo, una vez lograda genuinamente, es irrevocable. Esta es la doctrina budista de la irreversibilidad de los estados del sendero.
Este verso completa la trilogía de la gran conquista interior: más valiosa que mil batallas (103), más estable que cualquier conquista de otros (104), invulnerable incluso para los poderes cósmicos (105).