Sahassavagga · El millar · Gāthā 114

Yo ca vassasataṃ jīve, apassaṃ amataṃ padaṃ; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, passato amataṃ padaṃ.

Yo ca vassasataṃ jīve, apassaṃ amataṃ padaṃ; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, passato amataṃ padaṃ.

Aunque alguien viviera cien años sin ver el sendero inmortal, mejor es un solo día de vida del que ve el sendero inmortal.

Amataṃ padaṃ — el sendero inmortal: amata (inmortal, sin muerte) es uno de los términos más importantes para el nibbana. Pada es el sendero, la huella. El nibbana como sendero inmortal: no como destino estático sino como el camino que conduce más allá de la muerte.

Apassaṃ amataṃ padaṃ — sin ver el sendero inmortal: cien años vividos sin vislumbrar el nibbana, sin tocar aunque sea momentáneamente la dimensión de lo inmortal — una vida llena y a la vez incompleta en el sentido más profundo.

Passato amataṃ padaṃ — del que ve el sendero inmortal: un solo día en que el practicante tiene una visión directa del nibbana — el “primer atisbo” del sotāpatti (entrada en la corriente) — es de valor incalculable.

Este verso eleva la serie comparativa a su culminación: de la virtud y la meditación (110-112), pasando por la impermanencia (113), hasta la visión del nibbana mismo (114).