Jarāvagga · La vejez · Gāthā 151

Jīranti ve rājarathā sucittā, atho sarīrampi jaraṃ upeti; satañca dhammo na jaraṃ upeti, santo have sabbhi pavedayanti.

Jīranti ve rājarathā sucittā, atho sarīrampi jaraṃ upeti; satañca dhammo na jaraṃ upeti, santo have sabbhi pavedayanti.

Se deterioran los bellos carros reales, y también el cuerpo envejece; pero el Dhamma de los buenos no envejece. Los buenos lo transmiten a los buenos.

Jīranti ve rājarathā sucittā — se deterioran los bellos carros reales: los carros del rey, decorados con arte y construidos con los mejores materiales, sin embargo se deterioran. Si ni lo más bello y costoso resiste al tiempo, nada material lo hace.

Atho sarīrampi jaraṃ upeti — y también el cuerpo envejece: el cuerpo sigue la misma ley que los carros reales. No hay excepción para la forma física humana, por bien cuidada que esté.

Satañca dhammo na jaraṃ upeti — pero el Dhamma de los buenos no envejece: la contraposición es la enseñanza central del vagga. Todo envejece excepto el dhamma (aquí tanto la enseñanza como la cualidad moral) de los santa (buenos). El Dhamma es akālika — no sujeto al tiempo.

Santo have sabbhi pavedayanti — los buenos lo transmiten a los buenos: pavedayanti es comunicar, proclamar. La cadena de transmisión entre personas de buena voluntad es lo que mantiene el Dhamma vivo a través del tiempo. Esta transmisión de maestro a discípulo es la sangre del Dhamma.