Attavagga · El yo · Gāthā 158

Attānameva paṭhamaṃ, patirūpe nivesaye; athaññamanusāseyya, na kilisseyya paṇḍito.

Attānameva paṭhamaṃ, patirūpe nivesaye; athaññamanusāseyya, na kilisseyya paṇḍito.

Que primero uno se establezca en lo que es correcto; después instruya a otros. Así el sabio no será manchado.

Attānameva paṭhamaṃ patirūpe nivesaye — que primero se establezca en lo correcto: patirūpa es lo apropiado, lo correcto, lo adecuado. Antes de enseñar a otros, el sabio se establece firmemente en la práctica. La secuencia no es opcional: primero la propia práctica, luego la enseñanza.

Athaññamanusāseyya — después instruya a otros: atha marca el orden temporal: después, solo después. La enseñanza que no proviene de la práctica personal es vacía — como la flor sin fragancia del verso 51.

Na kilisseyya paṇḍito — el sabio no será manchado: kilissati es mancharse, contaminarse. El maestro que enseña lo que practica no se contamina por la actividad de enseñar. El que enseña lo que no practica se contamina doblemente: por la hipocresía y por la exposición sin protección.

Esta enseñanza aplica a cualquier rol de liderazgo o guía. La autoridad moral viene de la práctica personal, no de la posición institucional. Liderar desde la experiencia propia, no desde la teoría impuesta a otros.