Attavagga · El yo · Gāthā 159

Attānameva paṭhamaṃ, patirūpe nivesaye; athaññamanusāseyya, attā hi kira duddamo.

Attānameva paṭhamaṃ, patirūpe nivesaye; athaññamanusāseyya, attā hi kira duddamo.

Que primero uno se establezca en lo correcto; después instruya a otros. Pues el yo es verdaderamente difícil de domar.

Attā hi kira duddamo — pues el yo es verdaderamente difícil de domar: duddama es difícil de domar. Kira es una partícula que añade énfasis — “verdaderamente, por cierto”. Este verso repite la primera parte del 158 pero cambia la conclusión: en lugar de “no será manchado”, aquí la razón para establecerse primero en lo correcto es que el propio yo es el material más difícil de trabajar.

La repetición con variación enriquece la enseñanza. El verso 158 hablaba del beneficio (no contaminarse); el 159 habla de la dificultad (el yo es difícil de domar). Ambos motivan la misma práctica pero desde ángulos diferentes.

El yo (attā) es aquí el carácter, las tendencias, los hábitos mentales — no el yo metafísico que el budismo rechaza. Este yo funcional es el material más difícil de trabajar porque no se puede tomar distancia de él: es el artesano y el material a la vez.

En la tradición yóguica, svādhyāya (autoestudio) reconoce la misma dificultad: estudiarse a uno mismo requiere la honestidad de ver las propias sombras sin la distancia que permite el estudio de lo exterior.