La opresión y la soledad·Capítulo 4·Versículo 16

אֵין־קֵ֣ץ לְכׇל־הָעָ֗ם לְכֹ֤ל אֲשֶׁר־הָיָה֙ לִפְנֵיהֶ֔ם גַּ֥ם הָאַחֲרוֹנִ֖ים לֹ֣א יִשְׂמְחוּ־ב֑וֹ כִּי־גַם־זֶ֥ה הֶ֖בֶל וְרַעְי֥וֹן רוּחַ

No tenía fin todo el pueblo que lo seguía; sin embargo, los que vengan después no se alegrarán de él. También esto es vanidad y pastorear viento.

Ein kets l’khol ha-am (אֵין־קֵץ לְכָל־הָעָם) — no tenía fin todo el pueblo. La multitud sin fin que sigue al líder es saṃsāra en masa: millones que esperan que otro los salve. Pero ha-acharonim lo yism’chu-vo (הָאַחֲרוֹנִים לֹא יִשְׂמְחוּ־בוֹ) — los que vengan después no se alegrarán. La gloria es un ciclo de desilusión. El mokṣa es precisamente salir del ciclo de la admiración y el desencanto.