La reverencia·Capítulo 5·Versículo 6
אַל־תִּתֵּ֤ן אֶת־פִּ֙יךָ֙ לַחֲטִ֣יא אֶת־בְּשָׂרֶ֔ךָ וְאַל־תֹּאמַר֙ לִפְנֵ֣י הַמַּלְאָ֔ךְ כִּ֥י שְׁגָגָ֖ה הִ֑יא לָ֣מָּה יִקְצֹ֤ף הָאֱלֹהִים֙ עַל־קוֹלֶ֔ךָ וְחִבֵּ֖ל אֶת־מַעֲשֵׂ֥ה יָדֶיךָ
No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas ante el mensajero que fue inadvertencia. ¿Por qué harás que Dios se irrite con tu voz y destruya la obra de tus manos?
Al titen et-pikha la-ch’to (אַל־תִּתֵּן אֶת־פִּיךָ לַחֲטִיא) — no dejes que tu boca te haga pecar. El mal’akh (מַלְאָךְ) — el mensajero — puede ser el sacerdote o el ángel. La excusa de la inadvertencia (shegagah) no sirve ante lo sagrado. En sánscrito, el karma es intencionalidad: saṅkalpa (intención) + kriyā (acción). El pecado de la boca es el vāk-karma que no puede retractarse; una vez dicha, la palabra existe.