La riqueza vacía·Capítulo 6·Versículo 7
כׇּל־עֲמַ֥ל הָאָדָ֖ם לְפִ֑יהוּ וְגַם־הַנֶּ֖פֶשׁ לֹ֥א תִמָּלֵא
Todo el esfuerzo del ser humano es para su boca, y sin embargo su alma no se sacia.
Pi-ha-adam (פִּי הָאָדָם) — la boca del hombre — es el destino de todo esfuerzo (amal). La boca come, habla, respira — pero el alma (nefesh) no se llena. Nefesh (נֶפֶשׁ) no es el “alma inmortal” platónica sino la vitalidad, el hambre existencial, la sed de ser.
En el budismo, taṇhā (तण्हा) — sed, deseo — es la Segunda Noble Verdad: la causa del sufrimiento. La boca se llena pero la sed persiste, porque la sed no es del estómago sino de la ignorancia (avidyā). Comer no cura el hambre de sentido.