La sabiduría ante el poder·Capítulo 8·Versículo 8
אֵ֣ין אָדָ֞ם שַׁלִּ֤יט בָּר֙וּחַ֙ לִכְל֣וֹא אֶת־הָר֔וּחַ וְאֵ֤ין שִׁלְטוֹן֙ בְּי֣וֹם הַמָּ֔וֶת וְאֵ֥ין מִשְׁלַ֖חַת בַּמִּלְחָמָ֑ה וְלֹא־יְמַלֵּ֥ט רֶ֖שַׁע אֶת־בְּעָלָיו
Nadie tiene potestad sobre el aliento para retener el aliento; ni tiene potestad sobre el día de la muerte; y no hay licencia en la guerra, ni la maldad librará a los que la practican.
En shilton ba-ruach (אֵין שִׁלְטוֹן בָּרוּחַ) — “no hay autoridad sobre el aliento”. Ruach — el viento, el espíritu, la respiración — no se puede retener (la-ekhoach). Ni siquiera el aliento se puede sujetar: cada exhalación es una pequeña muerte, cada inhalación, un pequeño nacimiento.
En el prāṇāyāma (प्राणायाम), no se retiene el aliento para siempre: se retiene para ver. Y lo que se ve es que el aliento va y viene, y el que observa no es el aliento. Prāṇa (प्राण) es la fuerza vital que mueve todo, pero no se deja gobernar por la voluntad. Solo se le puede observar, como a kāla (el tiempo).