Sabiduría y necedad·Capítulo 10·Versículo 12
דִּבְרֵ֥י פִי־חָכָ֖ם חֵ֑ן וְשִׂפְת֥וֹת כְּסִ֖יל תְּבַלְּעֶנּוּ
Las palabras de la boca del sabio son gracia; pero los labios del necio lo tragan.
Divrei fi-ḥakham ḥen — las palabras de la boca del sabio son gracia (ḥen, חֵן). Ve-siftei khesil tevalle’ennu — “pero los labios del necio lo tragan”. La imagen es sorprendente: las propias palabras del necio se vuelven contra él, como un animal que devora a su dueño. La lashon (lengua) que no está guiada por el lev (corazón) se consume a sí misma.
En el yoga, satya (सत्य, veracidad) y ahiṃsā (अहिंसा, no-violencia) regulan la palabra. Patañjali enseña que el vac (voz, palabra) debe ser hita (beneficiosa), mita (medida) y priya (agradable). Las palabras del sabio son ḥen porque surgen de la quietud interior; las del necio, del rajas (agitación), y el rajas consume su origen.