Sabiduría y necedad·Capítulo 10·Versículo 14
וְהַסָּכָ֖ל יַרְבֶּ֣ה דְבָרִ֑ים לֹא־יֵדַ֤ע הָאָדָם֙ מַה־שֶּׁיִּהְיֶ֔ה וַאֲשֶׁ֤ר יִהְיֶה֙ מֵאַחֲרָ֔יו מִ֖י יַגִּ֥יד לוֹ
El necio multiplica palabras, aunque el hombre no sabe lo que será; ¿quién le hará saber lo que después de él será?
Ve-ha-sakhal yarbah devarim — el necio multiplica palabras. Lo yeda ha-adam mah-she-yihyeh — el hombre no sabe lo que será. Va-asher yihyeh me-aḥarav mi yaggid lo — ¿quién le dirá lo que vendrá después de él? El problema del necio no es solo hablar mucho, sino hablar como si supiera el futuro.
En el yoga, la incertidumbre no es un defecto sino una realidad a abrazar. Anitya (अनित्य, impermanencia) es la primera de las tres marcas de la existencia en el buddhismo, y anitya permea también la tradición hindú. Patañjali no promete certeza sobre el futuro; promete kaivalya (aislamiento de saṃsāra). El yogui no predice; presencia. El necio habla porque teme el silencio del ajñāna (desconocimiento).