El fin del camino·Capítulo 12·Versículo 14

כִּ֚י אֶת־כׇּל־מַעֲשֶׂ֔ה הָאֱלֹהִ֛ים יָבִ֥א בְמִשְׁפָּ֖ט עַ֣ל כׇּל־נֶעְלָ֑ם אִם־ט֖וֹב וְאִם־רָע

Porque Dios traerá toda obra a juicio, con todo lo oculto, sea bueno o sea malo.

Ki et kol ma’aseh ha-Elohim yavi be-mishpat (כִּי אֶת־כָּל־מַעֲשֶׂה הָאֱלֹהִים יָבִיא בְמִשְׁפָּט) — “porque toda obra Dios la traerá a juicio”. Al kol ne’elam (עַל כָּל־נֶעְלָם) — “sobre todo lo oculto”. Im tov im ra (אִם־טוֹב וְאִם־רָע) — “sea bueno o malo”.

El libro termina con la justicia, no con la vanidad. Después de todo el escepticismo, la última palabra es responsabilidad: mishpat (juicio) para lo manifiesto y lo oculto. En el Yoga Sūtra: kleśa-karma-vipāka-āśayaiḥ aparāmṛṣṭaḥ puruṣa-viśeṣa īśvaraḥ — “Īśvara es un puruṣa especial, intocado por las aflicciones, las acciones, sus frutos y las impresiones latentes” (YS I.24). Dios no está sujeto al karma pero es el testigo último de todo karma. Nada se pierde; todo resuena. El último verso de Eclesiastés no contradice el hével de toda la obra: lo completa. Vanidad y justicia no son opuestas; son las dos caras de lo sagrado.