Yamakavagga · Los pares · Gāthā 4

Akkocchi maṃ avadhi maṃ, ajini maṃ ahāsi me; ye ca taṃ nupanayhanti, veraṃ tesūpasammati.

akkocchi maṃ avadhi maṃ, ajini maṃ ahāsi me; ye ca taṃ nupanayhanti, veraṃ tesūpasammati.

‘Me insultó, me golpeó, me venció, me robó’: quienes no albergan tales pensamientos cesarán en el odio.

El par opuesto del verso anterior. La misma situación objetiva — el insulto, el golpe, la derrota, el robo — pero una respuesta mental diferente. Nupanayhanti: quienes no atan, quienes no se aferran a la narrativa del agravio. En ellos, veraṃ tesūpasammati: el odio se calma, se apacigua.

La enseñanza no es que el daño no ocurrió, ni que debemos fingir que no importó. Es más sutil: lo que perpetúa el sufrimiento no es el acontecimiento sino la historia que construimos sobre él. El evento pertenece al pasado; el resentimiento lo convierte en presente continuo.

Upasammati — se apacigua, se calma — usa la misma raíz que santi, paz. La paz no es ausencia de conflicto externo sino ausencia de lucha interna con lo que fue. Es la diferencia entre sentir el dolor (inevitable) y cultivar el sufrimiento (opcional).

En términos de práctica: cada vez que la mente vuelve compulsivamente a un agravio, tenemos la oportunidad de practicar este verso. No reprimiéndolo, sino viéndolo con claridad: esto ya pasó; lo que hay ahora es solo pensamiento. Esa visión clara (vipassanā) es el comienzo de la libertad.