Appamādavagga · La vigilancia · Gāthā 30

Appamādarato bhikkhu, pamāde bhayadassi vā; abhabbo parihānāya, nibbānasseva santike.

appamādarato bhikkhu, pamāde bhayadassi vā; abhabbo parihānāya, nibbānasseva santike.

El monje que se deleita en la vigilancia y ve el peligro en la negligencia es incapaz de retroceder: está cerca del nibbāna.

El par de este verso con el anterior completa el cuadro: el monje vigilante no solo avanza (ḍahaṃ aggīva gacchati) sino que es abhabbo parihānāya — incapaz de retroceder, de perder lo ganado. La vigilancia genuina alcanza un punto de inflexión donde el retroceso ya no es posible porque se ha visto la realidad con suficiente claridad.

Nibbānasseva santike — cerca del nibbāna, en la proximidad del nibbāna: no necesariamente ya en él, pero en su vecindad. La imagen sugiere que el nibbāna no es un destino infinitamente lejano sino algo que se vuelve tangiblemente próximo a medida que la práctica madura.

Santike — cercano, próximo — tiene también el sentido de “en presencia de”: como quien está sentado en presencia de su maestro, impregnándose de su cualidad sin necesidad de palabras explícitas. El practicante vigilante mora en la cercanía de la liberación; la respira, por así decir.

El segundo vagga cierra con este par que describe el arco completo: del deleite en la práctica al fuego purificador al umbral de la liberación. La vigilancia no es solo disciplina sino el camino mismo.