Pupphavagga · Las flores · Gāthā 49

Yathāpi bhamaro pupphaṃ, vaṇṇagandhamaheṭhayaṃ; paleti rasamādāya, evaṃ gāme munī care.

yathāpi bhamaro pupphaṃ, vaṇṇagandhamaheṭhayaṃ; paleti rasamādāya, evaṃ gāme munī care.

Como la abeja que toma el néctar de una flor sin dañar su color ni su fragancia y se va, así el sabio recorra la aldea.

Bhamaro — la abeja: una de las metáforas más bellas y conocidas del Dhammapada. La abeja que visita la flor sin dañarla, tomando solo el néctar que necesita y siguiendo su camino, es el modelo del sabio que vive en el mundo.

Vaṇṇagandhamaheṭhayaṃ — sin dañar el color ni la fragancia: el sabio participa en la vida social, recibe lo que necesita de la comunidad, pero sin depredar, sin explotar, sin dejar rastro de daño. Su paso es ligero. La ecología del sabio en el mundo social es de reciprocidad sin apego.

Rasamādāya paleti — toma el néctar y se va. No se queda. No acumula. No se engancha a la flor particular. Hay algo profundamente libre en esta imagen: el pleno disfrute del momento presente y la igualmente plena capacidad de soltar y continuar.

Esta enseñanza es central en la práctica contemplativa aplicada a la vida ordinaria. El monje que mendiga alimento, el yogui que acepta lo que viene, el maestro que enseña sin apego al resultado: todos encarnan esta calidad de la abeja. Reciben, disfrutan, se van. Sin deuda, sin posesión, sin dejar herida. Esta es la ética del munī — el silencioso sabio — en su relación con el mundo.