Pupphavagga · Las flores · Gāthā 50

Na paresaṃ vilomāni, na paresaṃ katākataṃ; attanova avekkheyya, katāni akatāni ca.

na paresaṃ vilomāni, na paresaṃ katākataṃ; attanova avekkheyya, katāni akatāni ca.

No busques los errores de los demás, ni lo que han hecho o dejado de hacer. Mira solo lo que tú mismo has hecho y dejado de hacer.

Na paresaṃ vilomāni — no los defectos de los demás. Vilomāni significa lo que va contra la corriente, lo incorrecto, los errores. Este verso establece uno de los principios más prácticos y difíciles de la ética budista: la atención al propio comportamiento en lugar de la vigilancia del ajeno.

Na paresaṃ katākataṃ — no lo hecho y no-hecho de los demás. La tendencia ordinaria de la mente es exactamente la opuesta: catalogar los fallos ajenos con precisión mientras ignora los propios. Esta tendencia tiene raíces evolutivas en la vigilancia social, pero en el contexto de la práctica espiritual se convierte en obstáculo.

Attanova avekkheyya — mira solo lo tuyo. Avekkha es “mirar con cuidado, examinar”. La práctica de auto-examen (svadhyāya en la tradición yóguica) es aquí el camino propuesto. No introspección como autocrítica paralizante, sino atención honesta a lo que uno ha hecho y lo que ha dejado sin hacer.

Este verso es una medicina contra la proyección. Cuando la mente está incómoda consigo misma, la tendencia automática es proyectar hacia afuera, ver los defectos en los demás. La práctica del auto-examen honesto es quizás la más difícil del camino espiritual precisamente porque va contra este automatismo.