Taittirīya Upaniṣad · 11

यान्यनवद्यानि कर्माणि । तानि सेवितव्यानि । नो इतराणि । यान्यस्माकं सुचरितानि । तानि त्वयोपास्यानि । नो इतराणि

yāny anavadyāni karmāṇi | tāni sevitavyāni | no itarāṇi | yāny asmākaṃ sucaritāni | tāni tvayopāsyāni | no itarāṇi

Aquellas acciones que están libres de defectos, ellas deben ser seguidas, no otras. Aquellas buenas acciones que son de los nuestros, ellas deben ser practicadas por ti, no otras.

Este anuvāka final del Śikṣāvallī establece principios de discernimiento ético para el estudiante. No todas las acciones son iguales; hay que discriminar entre aquellas que son anavadya (libres de defectos) y las que son sucarita (buenas acciones de la tradición).

La primera instrucción es general: evitar acciones que contengan doṣa (defectos) — acciones que causen daño, que procedan de motivaciones impuras, o que contradigan los textos sagrados.

La segunda es más específica: seguir los sucarita de los maestros — las conductas buenas que han sido probadas por la tradición. Esto implica humildad ante la sabiduría acumulada y reconocimiento de que no todo conocimiento está disponible para la razón individual.

El texto concluye con la famosa frase que resume toda la enseñanza: “Eṣa ādeśaḥ, eṣa upadeśaḥ” — “Esta es la instrucción, este es el consejo.” Los deberes enseñados no son meramente sociales; son el fundamento sobre el cual se construye la vida espiritual. El dharma ético prepara la mente para el brahma-vidyā, el conocimiento supremo de Brahman.

Para el yogui, esto significa que la práctica ética no es opcional — es la base misma sobre la cual se construye todo progreso espiritual.