Taittirīya Upaniṣad · 8
वेदमनूच्याचार्योऽन्तेवासिनमनुशास्ति । सत्यं वद । धर्मं चर । स्वाध्यायान्मा प्रमदः । आचार्याय प्रियं धनमाहृत्य प्रजातन्तुं मा व्यवच्छेत्सीः
vedamanūcyācāryo'ntevāsinam anuśāsti | satyaṃ vada | dharmaṃ cara | svādhyāyān mā pramadaḥ | ācāryāya priyaṃ dhanam āhṛtya prajātantuṃ mā vyavacchedhīḥ
Habiendo enseñado el Veda, el maestro instruye al discípulo: Habla la verdad. Practica el dharma. No descuides el estudio de las Escrituras. Haber ofrecido al maestro la riqueza agradable, no cortes la línea de la progenie.
Este anuvāka presenta la exhortación del maestro al discípulo que ha completado su estudio. Es una síntesis del dharma — los deberes que conducen al florecimiento humano y eventualmente al conocimiento de Brahman.
Satyaṃ vada — Habla la verdad. Más que simple honestidad, esto significa expresar la realidad tal como es percibida, sin distorsiones de deseo o temor. Es el fundamento de toda práctica espiritual.
Dharmaṃ cara — Practica el dharma. El dharma es lo que sostiene — las acciones que mantienen el orden cósmico y social, y que purifican al practicante.
Svādhyāya — El estudio continuo de las Escrituras. No se trata solo de lectura, sino de recitación, memorización y reflexión sobre los textos sagrados.
La continuación de la línea familiar (prajātantu) se menciona como un deber ético, reconociendo que somos parte de una continuidad que trasciende la vida individual.
Para el yogui moderno, estos principios son aplicables: la verdad en palabra y acción, la práctica ética, el estudio continuo, y el reconocimiento de nuestra interconexión con todos los seres.