Īśopaniṣad · 3

असुर्या नाम ते लोका अन्धेन तमसाऽऽवृताः । तांस्ते प्रेत्याभिगच्छन्ति ये के चात्महनो जनाः

asuryā nāma te lokā andhena tamasā āvṛtāḥ | tāṃs te pretyābhigacchanti ye ke cātmahano janāḥ

Demoníacos se llaman esos mundos, envueltos en ciega oscuridad. A ellos van después de la muerte aquellos que matan al Ser.

Este verso presenta una advertencia severa, contrastando con la visión luminosa de los dos primeros versos.

Asuryāḥ nāma te lokāḥ — esos mundos llamados asuryā. La palabra asurya significa “sin sol” o “demoníaco” (de a-sūrya, sin sol, o relacionado con asura). Estos no son necesariamente lugares físicos sino estados de consciencia caracterizados por la ignorancia.

Andhena tamasā āvṛtāḥ — envueltos en ciega oscuridad. Andha tamas es la oscuridad que ciega, la ignorancia tan profunda que ni siquiera sabe que es ignorancia. No es simplemente no saber, sino no saber que no se sabe.

Ye ke ca ātmahanaḥ janāḥ — aquellos que matan al Ser. Ātmahan es un término fuerte: el asesino del Ātman. ¿Cómo se puede matar lo que es inmortal? No literalmente, sino mediante la negación, el olvido, la ignorancia voluntaria de nuestra verdadera naturaleza.

Tān te pretya abhigacchanti — a esos mundos van después de partir (morir). El resultado de vivir negando el Ser es perpetuar esa negación.

Este verso no es una amenaza teológica sino una descripción psicológica: quien vive ignorando su naturaleza esencial continúa en esa oscuridad. La práctica del yoga es precisamente el camino para salir de esa ceguera.