Īśopaniṣad · 4

अनेजदेकं मनसो जवीयो नैनद्देवा आप्नुवन्पूर्वमर्षत् । तद्धावतोऽन्यानत्येति तिष्ठत्तस्मिन्नपो मातरिश्वा दधाति

anejad ekaṃ manaso javīyo nainad devā āpnuvan pūrvam arṣat | tad dhāvato 'nyān atyeti tiṣṭhat tasmin apo mātariśvā dadhāti

Inmóvil, Uno, más veloz que la mente — los dioses no pudieron alcanzarlo pues corrió delante. Estando quieto, supera a los que corren. En Él, Mātariśvā sostiene las aguas.

Este verso comienza una serie de paradojas que describen la naturaleza de Brahman, lo Absoluto.

Anejat ekam — inmóvil, uno. Anejat viene de a-ejat, que no tiembla, que no se mueve. Brahman es la quietud absoluta, el fundamento inmutable de toda existencia.

Manaso javīyaḥ — más veloz que la mente. Aquí está la primera paradoja: lo inmóvil es lo más rápido. La mente viaja instantáneamente a cualquier lugar imaginado, pero Brahman ya está ahí, pūrvam arṣat — corrió delante.

Na enat devāḥ āpnuvan — los dioses no pudieron alcanzarlo. Ni siquiera los seres celestiales pueden comprender o capturar a Brahman mediante el esfuerzo.

Tad dhāvataḥ anyān atyeti tiṣṭhat — estando quieto, supera a los que corren. Segunda paradoja: sin moverse, lo trasciende todo. La quietud del Ser es más poderosa que cualquier movimiento.

Tasmin apaḥ mātariśvā dadhāti — en Él, Mātariśvā (el viento, Vāyu, o el prāṇa cósmico) sostiene las aguas. Todo el funcionamiento del cosmos — representado por el viento y las aguas, los elementos fundamentales — depende de y ocurre dentro de Brahman.

Este verso invita a la meditación: ¿qué es eso que está siempre quieto mientras todo se mueve?