Īśopaniṣad · 2
कुर्वन्नेवेह कर्माणि जिजीविषेच्छतं समाः । एवं त्वयि नान्यथेतोऽस्ति न कर्म लिप्यते नरे
kurvan eveha karmāṇi jijīviṣec chataṃ samāḥ | evaṃ tvayi nānyatheto 'sti na karma lipyate nare
Solo realizando acciones aquí uno debe desear vivir cien años. Así es para ti — no hay otro camino. La acción no se adhiere al ser humano.
Este verso responde a una pregunta implícita del verso anterior: si todo debe ser renunciado, ¿debemos entonces abandonar la acción? La respuesta es un rotundo no.
Kurvan eva iha karmāṇi — realizando acciones aquí mismo. El énfasis está en eva (solo, precisamente). No hay escapatoria de la acción mientras se vive. El cuerpo respira, el corazón late, la mente piensa — la acción es inevitable.
Jijīviṣet śataṃ samāḥ — uno debe desear vivir cien años. Esto contradice la idea de que la espiritualidad implica rechazo de la vida. La Īśopaniṣad celebra una vida larga y plena, no la huida del mundo.
Evaṃ tvayi nānyathā itaḥ asti — así es para ti, no hay otro camino que este. Esta frase es directa y personal (tvayi = para ti). No hay atajos, no hay forma de evitar vivir plenamente.
Na karma lipyate nare — la acción no se adhiere al ser humano. Esta es la clave: cuando se actúa con la visión del primer verso (todo está permeado por Īśa), la acción no genera karma vinculante. El problema nunca fue la acción sino el apego al fruto.
El Karma Yoga de la Bhagavad Gītā tiene su semilla aquí: actuar con plenitud, sin apego, viendo lo divino en todo.