Pupphavagga · Las flores · Gāthā 52

Yathāpi ruciraṃ pupphaṃ, vaṇṇavantaṃ sagandhakaṃ; evaṃ subhāsitā vācā, saphalā hoti kubbato.

yathāpi ruciraṃ pupphaṃ, vaṇṇavantaṃ sagandhakaṃ; evaṃ subhāsitā vācā, saphalā hoti kubbato.

Como una flor hermosa de brillante color y con fragancia, así las palabras bien dichas son fructíferas para quien las practica.

Este verso completa el par con el anterior (51) usando la misma estructura poética pero invirtiendo el resultado. Sagandhakaṃ — con fragancia: la misma flor hermosa, ahora completa. Color visible + fragancia invisible = totalidad.

Saphalā hoti kubbato — fructífera para quien la practica. El sufijo sa- (con) frente a a- (sin) del verso anterior crea el contraste perfecto: agandhakaṃ/sagandhakaṃ, aphalā/saphalā. La presencia o ausencia de práctica real es la diferencia entre flor vana y flor completa.

Kubbato — quien practica, quien hace: el participio presente de karoti aplicado al practicante. No el que ha practicado en el pasado, ni el que planea practicar en el futuro, sino el que practica ahora. La fertilidad de las palabras del Dhamma depende de la práctica presente, continua, activa.

En la tradición del yoga, este verso resonaría con la distinción entre jñāna superficial (conocimiento como información) y vijñāna (conocimiento como experiencia vivida). Los textos sagrados son flores: pueden ser hermosos adornos de estantería o fragantes transformadores de conciencia, según si se viven o solo se conocen.