Pupphavagga · Las flores · Gāthā 53

Yathāpi puppharāsimhā, kayirā mālaṃ anekadhe; evaṃ jātena maccena, kattabbaṃ kusalaṃ bahuṃ.

yathāpi puppharāsimhā, kayirā mālaṃ anekadhe; evaṃ jātena maccena, kattabbaṃ kusalaṃ bahuṃ.

Como de una pila de flores se pueden hacer muchas guirnaldas, así el mortal que ha nacido debe hacer mucho bien.

Puppharāsimhā mālaṃ anekadhe — de una pila de flores se hacen muchas guirnaldas. La imagen es generativa: de una misma fuente floreciente se puede crear abundante belleza. La pila de flores no se agota porque cada flor es completa en sí misma y de ella se puede tejer algo más.

Jātena maccena kattabbaṃ kusalaṃ bahuṃ — el mortal que ha nacido debe hacer mucho bien. Jāta (nacido) subraya la rareza y el privilegio del nacimiento humano, tema recurrente en el canon. Macca (mortal) recuerda su transitoriedad. La combinación crea urgencia: nacido, mortal, por tanto — actúa ahora.

Kusalaṃ bahuṃ — mucho bien hábil. Kusala es el bien que surge de raíces sanas, de la comprensión clara, de la no-codicia y la no-aversión. No es un bien fatigado que se hace por obligación sino el bien que fluye naturalmente de una mente clara.

La guirnalda (māla) en la tradición india tiene connotaciones rituales y ofrendas. Hacer una guirnalda es un acto de amor y ofrenda. Así el bien que el practicante teje de las flores de sus acciones es, en última instancia, una ofrenda al mundo. Cada acto hábil es un pétalo de esa guirnalda continua.