Pupphavagga · Las flores · Gāthā 54

Na pupphagandho paṭivātameti, na candanaṃ tagaramallikā vā; sataṃ ca gandho paṭivātameti, sabbā disā sappuriso pavāyati.

na pupphagandho paṭivātameti, na candanaṃ tagaramallikā vā; sataṃ ca gandho paṭivātameti, sabbā disā sappuriso pavāyati.

La fragancia de las flores no va contra el viento, ni la del sándalo, el tagara o el jazmín. Pero la fragancia del virtuoso va contra el viento; el hombre bueno se expande en todas direcciones.

Na pupphagandho paṭivātameti — el perfume de las flores no va contra el viento. Esta es una observación física precisa: los aromas físicos viajan con el viento, no contra él. Sin embargo, hay una fragancia que desafía esta ley natural: la fragancia moral del virtuoso.

Sataṃ ca gandho paṭivātameti — pero el perfume del virtuoso va contra el viento. Sataṃ es el genitivo plural de santa/sappurisa, el hombre bueno, el virtuoso. Su fragancia —su reputación, su influencia, su presencia— se extiende independientemente de las circunstancias externas.

Sabbā disā sappuriso pavāyati — el hombre bueno se expande en todas las direcciones. No un cuarto del horizonte sino las cuatro, el norte y el sur, el arriba y el abajo: la fragancia de la virtud genuina no conoce barreras geográficas, sociales o temporales.

Este verso habla de la reputación moral como fuerza natural que trasciende obstáculos. Pero más profundamente habla de la presencia del virtuoso: antes de que hable, antes de que actúe, ya hay algo que llega. Esa presencia prelingüística es la fragancia moral. En las tradiciones contemplativas se habla de esto como la influencia del maestro que transforma sin palabras, la śakti que irradia antes del discurso.