Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 145
Udakañhi nayanti nettikā, usukārā namayanti tejanaṃ; dāruṃ namayanti tacchakā, attānaṃ damayanti subbatā.
Udakañhi nayanti nettikā, usukārā namayanti tejanaṃ; dāruṃ namayanti tacchakā, attānaṃ damayanti subbatā.
Los agricultores conducen el agua, los artesanos de flechas enderezan la flecha, los carpinteros dan forma a la madera; los bien disciplinados se dominan a sí mismos.
Este verso repite casi exactamente el verso 80, con una variación final: donde el 80 dice paṇḍitā (sabios), el 145 dice subbatā (bien disciplinados, de buenos votos). Esta repetición con variación es típica del canon pāli.
Subbatā — los bien disciplinados: su- (bueno) + vata (voto, disciplina, observancia). Son los que han tomado y mantienen buenos compromisos de conducta. Este término enfatiza el aspecto de práctica ética continuada.
La repetición del verso en un contexto diferente (aquí en el vagga del castigo, antes en el del sabio) enriquece la enseñanza. En el capítulo del sabio, era una descripción de la sabiduría; aquí, en el capítulo del castigo, es una alternativa a la violencia: el verdadero poder no está en el daṇḍa (castigo) sino en la autodisciplina.
El cierre del capítulo con este verso es significativo: después de enumerar los peligros del castigo y la violencia, el texto ofrece como alternativa el trabajo artesanal sobre uno mismo. No el daṇḍa externo sino la vara del propio compromiso interior.