Buddhavagga · El Buda · Gāthā 179

Yassa jitaṃ nāvajīyati, jitamassa noyāti koci loke; taṃ buddhamanantagocaraṃ, apadaṃ kena padena nessatha.

Yassa jitaṃ nāvajīyati, jitamassa noyāti koci loke; taṃ buddhamanantagocaraṃ, apadaṃ kena padena nessatha.

Aquel cuya victoria no puede ser deshecha, a cuya victoria nadie en el mundo puede alcanzar, ese Buda de alcance infinito, sin huellas — ¿por qué sendero lo guiaréis?

Yassa jitaṃ nāvajīyati — cuya victoria no puede ser deshecha: la victoria del Buda es irreversible. A diferencia de cualquier conquista mundana, la conquista espiritual del despertar no puede ser revertida por ninguna fuerza.

Jitamassa noyāti koci loke — a cuya victoria nadie puede alcanzar: koci loke — nadie en el mundo. La victoria del despertar es de una categoría que no puede ser superada ni igualada por medios mundanos.

Taṃ buddhamanantagocaraṃ — ese Buda de alcance infinito: ananta-gocara — su territorio es infinito, su alcance no tiene límites. El “territorio” del Buda no es un reino geográfico sino la infinitud de la mente liberada.

Apadaṃ kena padena nessatha — sin huellas, ¿por qué sendero lo guiaréis?: apadaṃ — sin huella, sin rastro. Como el pájaro en el cielo (verso 92), el Buda no deja huella que se pueda seguir mecánicamente. Esto no significa que el camino sea imposible sino que cada practicante debe realizarlo por sí mismo.