Buddhavagga · El Buda · Gāthā 184
Khantī paramaṃ tapo titikkhā, nibbānaṃ paramaṃ vadanti buddhā; na hi pabbajito parūpaghātī, na samaṇo hoti paraṃ viheṭhayanto.
Khantī paramaṃ tapo titikkhā, nibbānaṃ paramaṃ vadanti buddhā; na hi pabbajito parūpaghātī, na samaṇo hoti paraṃ viheṭhayanto.
La paciencia es la suprema austeridad, el nibbana es lo supremo — dicen los Budas. No es monje el que daña a otros, no es asceta el que atormenta a los demás.
Khantī paramaṃ tapo titikkhā — la paciencia es la suprema austeridad: khantī (paciencia, tolerancia) y titikkhā (resistencia, aguante) se presentan como paramam tapo — la austeridad suprema. Mejor que ayunos, vigilias o mortificaciones es la paciencia con las dificultades y provocaciones de la vida.
Nibbānaṃ paramaṃ vadanti buddhā — el nibbana es lo supremo, dicen los Budas: la meta suprema de todo el entrenamiento es el nibbana. Todos los Budas concuerdan en esto.
Na hi pabbajito parūpaghātī — no es monje el que daña a otros: pabbajita es el renunciante, el que ha “salido” de la vida doméstica. Pero la renuncia externa sin la renuncia a la violencia no merece el nombre de monje.
Na samaṇo hoti paraṃ viheṭhayanto — no es asceta el que atormenta a los demás: samaṇa es el asceta errante, el buscador espiritual. La definición budista de asceta excluye categóricamente el dañar a otros. Este verso, junto con el 183, forma el núcleo ético del budismo.