Todo es vanidad·Capítulo 1·Versículo 5
וְזָרַ֧ח הַשֶּׁ֛מֶשׁ וּבָ֥א הַשֶּׁ֖מֶשׁ וְאֶל־מְקֹמ֥וֹ שֹׁאֵ֖ף זוֹרֵ֥חַ הוּא
El sol sale y el sol se pone, y hacia su lugar suspira para volver a salir.
El verbo shoéf (שֹׁאֵף) — suspirar, anhelar, jadea — le da al sol una cualidad casi consciente. El sol no simplemente orbita; anhela volver a su punto de partida. El ciclo no es mecánico sino deseoso, como si hasta los fenómenos naturales estuvieran atrapados en un deseo circular.
En el yoga, el ciclo (saṃsāra) se describe exactamente así: el sol de la consciencia se levanta y se pone, se levanta y se pone, y cada ciclo parece nuevo pero es el mismo patrón repitiéndose. La práctica del sādhanā es salir del ciclo no escapando de él, sino viéndolo por lo que es: hével, soplo que retorna sobre sí mismo.