Todo es vanidad·Capítulo 1·Versículo 10

יֵ֥שׁ דָּבָ֖ר שֶֽׁיֹּאמַ֣ר אֵלָ֗יו רְאֵ֛ה זֶ֥ה חָדָ֖שׁ ה֑וּא כְּבָ֥ר הָיָ֖ה לְעֹלָמִ֥ים לְפָנֵ֖ינוּ

Hay algo de lo que se dice: ‘Mira, esto es nuevo.’ Ya existía en los tiempos antiguos que nos precedieron.

La ilusión de novedad (ḥadash — חָדָשׁ) es una de las formas más persistentes de avidyā (ignorancia). Tomar lo cíclico por lo nuevo, lo repetido por lo inédito, es precisamente lo que mantiene la rueda girando. Qohelet lo dice sin concesiones: nada es nuevo. Lo que parece original ya fue.

Le-olamim le-faneinu — por los siglos, delante de nosotros. La memoria corta del ser humano es lo que alimenta la ilusión de novedad. En la práctica del svādhyāya (estudio de uno mismo, de los textos, de la tradición), el yogui rompe esa amnesia: estudiar los textos antiguos es reconocer que los mismos dilemas se han presentado antes, y que las respuestas ya fueron ensayadas.