Todo es vanidad·Capítulo 1·Versículo 12
אֲנִ֥י קֹהֶ֖לֶת הָיִ֣יתִי מֶ֑לֶךְ עַל־יִשְׂרָאֵ֥ל בִּירוּשָֽׁלִָֽם
Yo, Qohelet, fui rey sobre Israel en Jerusalén.
El verbo está en pasado: hayíti (הָיִיתִי) — “fui”. No dice “soy rey” sino “fui rey”. La tradición lo identifica con Salomón, el rey sabio por excelencia, pero el texto dice algo más sutil: incluso desde la cumbre del poder y la sabiduría, la constatación es la misma. Hével havalim. El pasado sugiere que el poder ya no es — quizás por la vejez, quizás por la perspectiva que la experiencia otorga.
En la Bhagavad Gītā, Arjuna es un guerrero en la cima de su poder que duda. Qohelet es un rey en la cima de su sabiduría que constata. Ambos hablan desde la cumbre, pero mientras Arjuna recibe la enseñanza de Kṛṣṇa, Qohelet es su propio maestro y su propio estudiante. No hay voz divina que lo rescate; solo la observación desnuda.