Todo es vanidad·Capítulo 1·Versículo 16

אֲנִ֣י דִבַּ֔רְתִּי אֲנִ֖י עִם־לִבִּ֑י לֵאמֹ֗ר אֲנִ֤י הִנְחַ֨לְתִּ֙יָּה֙ וְהוֹסַ֣פְתִּי חָכְמָ֔ה עַ֖ל כָּל־אֲשֶׁ֥ר הָיָ֛ה לִפְנַ֖י עַל־יְרוּשָׁלִָֽם

Hablé con mi corazón diciendo: He aquí que he adquirido grande y abundante sabiduría, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.

Hinnaḥaltí (הִנְחַלְתִּיָּהּ) — “la he heredado/poseído” — de naḥal (heredar, poseer). Qohelet reclama la sabiduría (chokhmah) como posesión, como algo que se puede acumular. Es la afirmación del intelecto en su punto más alto, justo antes de la caída: el verso siguiente declarará que toda esa sabiduría es reút rúach — pastorear viento.

En la tradición yóguica, jñāna (conocimiento) y vijñāna (conocimiento directo, vivencial) se distinguen. La chokhmah de Qohelet parece ser jñāna: conocimiento acumulado, sabiduría intelectual. El siguiente verso mostrará que incluso esta, la más alta sabiduría humana, no es suficiente.