El placer y la sabiduría·Capítulo 2·Versículo 1
אָמַ֤רְתִּי אֲנִי֙ בְּלִבִּ֔י לְכָה־נָּ֛א אֲנַסְּכָ֥ה בְשִׂמְחָ֖ה וּרְאֵ֣ה בְט֑וֹב וְהִנֵּ֥ה גַם־ה֖וּא הָבֶל
Dije en mi corazón: Ven, te probaré con la alegría; goza, pues, del placer. Y he aquí que también esto es vanidad.
Lejá-na (לְכָה־נָּא) — “ven, ahora” — es la invitación al experimento. Qohelet no especula; prueba. Se propone verificar si la felicidad (simchah) puede saciar. Anassékhah (אֲנַסְּכָה) — “te probaré” — de nasakh, poner a prueba, como quien somete un metal al fuego.
El experimento recuerda al sukhānubhava (la experiencia del placer) que describe Patañjali en YS I.37: el yogui puede encontrar estabilidad contemplando la experiencia del gozo. Pero Qohelet va más allá: no solo contempla el placer, se sumerge en él, y emerge con el veredicto: hével.