El placer y la sabiduría·Capítulo 2·Versículo 7
קָנִ֙יתִי֙ עֲבָדִ֣ים וּשְׁפָח֔וֹת וּבְנֵי־בַ֖יִת הָ֣יָה לִ֑י גַּ֣ם מִקְנֶה֩ בָקָ֨ר וָצֹ֤אן הַרְבֵּה֙ הָ֣יָה לִ֔י מִכֹּ֛ל שֶׁהָי֥וּ לְפָנַ֖י בִּירוּשָׁלָ͏ִם
Compré siervos y siervas, y tuve criados nacidos en mi casa; también tuve grandes posesiones de rebaños y manadas, más que todos los que me precedieron en Jerusalén.
Qaniti avadim u-shefajot (קָנִיתִי עֲבָדִים וּשְׁפָחוֹת) — compré esclavos y esclavas. La posesión de seres humanos es la última ilusión del saṃsāra. En la tradición védica, la liberación (mokṣa) es precisamente la libertad de todo servidumbre. Qohelet, a quien se llama ‘rey’, ha llegado al cenit del poder material. Lo que sigue es su caída hacia la lucidez.