El placer y la sabiduría·Capítulo 2·Versículo 8

כָּנַ֤סְתִּי לִי֙ גַּם־כֶּ֣סֶף וְזָהָ֔ב וּסְגֻלַּ֥ת מְלָכִ֖ים וְהַמְּדִינ֑וֹת עָשִׂ֨יתִי לִ֜י שָׁרִ֣ים וְשָׁר֗וֹת וְתַעֲנֻג֛וֹת בְּנֵ֥י הָאָדָ֖ם שִׁדָּ֥ה וְשִׁדּוֹת

Acumulé también plata y oro, y el tesoro de reyes y provincias; me procuré cantores y cantoras, y los deleites de los seres humanos — instrumentos de música de toda clase.

Kesef ve-zahav (כֶּסֶף וְזָהָב) — plata y oro — junto con shidá ve-shidot (שִׁדָּה וְשִׁדּוֹת), los deleites musicales. Shidá deriva de una raíz que evoca el movimiento, quizá una caja de música o danza. En sánscrito, saṅgīta (सङ्गीत) es música, danza y poesía — un camino espiritual por derecho propio. Pero la música como poseción, como collection, es avidyā — ignorancia que cree que el disfrute acumulado es disfrute real.