El placer y la sabiduría·Capítulo 2·Versículo 16
כִּי֩ אֵ֨ין זִכְר֧וֹן לֶחָכָ֛ם עִם־הַכְּסִ֖יל לְעוֹלָ֑ם בְּשֶׁכְּבָ֞ר הַיָּמִ֤ים הַבָּאִים֙ הַכֹּ֣ל נִשְׁכָּ֔ח וְאֵ֛יךְ יָמ֥וּת הֶחָכָ֖ם עִם־הַכְּסִיל
Porque del sabio, lo mismo que del necio, no queda memoria para siempre; ya que en los días futuros todo será olvidado. ¡Y cómo muere el sabio igual que el necio!
Eikh yamut ha-chakham im ha-kesil (אֵיךְ יָמוּת הֶחָכָם עִם־הַכְּסִיל) — ¿cómo muere el sabio igual que el necio? La muerte como ecualizadora es la lección más severa del Mṛtyu (la Muerte, personificada en el Muṇḍaka Upaniṣad). No importa cuánto chokhmah acumules; mṛtyu no distingue. El yoga no promete inmortalidad del cuerpo; promete ver más allá del cuerpo.